TABAQUISMO
INTRODUCCIÓN
El
abordaje terapéutico del paciente fumador se puede realizar mediante un
tratamiento no especializado que se fundamenta en el consejo antitabaco,
integrado dentro del concepto de lo que se conoce como intervención mínima en
tabaquismo1, o bien mediante un tratamiento especializado realizado,
generalmente, en las consultas de neumología y en las escasas unidades de
tabaquismo existentes en nuestro país, oferta terapéutica que hasta hace poco
tiempo se basaba en las terapias grupales y en la terapia sustitutiva nicotínica
(TSN), y que recientemente se ha visto ampliada con la comercialización del
bupropión2.
Extrapolando los datos de la última Encuesta Nacional de Salud a la población
que se ve en las consultas de Atención Primaria, al menos el 35,7% de los
pacientes que acuden a ellas serán fumadores3, y la atención que
reciben, en la mayoría de los casos, difiere bastante de la ofrecida a otros
grupos de pacientes, tanto en calidad como en cantidad, siendo por otra parte de
las que mejores relación coste-efectividad presenta4.
Es tal la
magnitud del problema de salud pública derivado del consumo de tabaco (es ya un
tópico señalar que el tabaquismo es la primera causa evitable de muerte en los
países desarrollados)5, que se debe adoptar una actitud activa frente
al tabaquismo, cuando además se tiene constancia de que el 57,4% de los
fumadores no han recibido nunca consejo antitabaco6.
Atención Primaria ofrece un marco idóneo para realizar el tratamiento del
tabaquismo al tener una mayor cobertura y mejor accesibilidad que los servicios
especializados, además de las características propias de la atención dispensada:
una relación médico-paciente preexistente, facilitando el abordaje de los
problemas que vayan surgiendo durante el proceso de abandono del tabaco, y un
seguimiento más estrecho del paciente fumador al ser una atención continuada y
permanente7.
Es importante que Atención Primaria aborde la prevención y tratamiento de uno de
los principales factores de riesgo para la salud, con unas probabilidades de
éxito similares a los conseguidos en atención especializada cuando se emplea una
metodología de trabajo similar8. Colaborando ambos niveles
asistenciales del sistema sanitario en el tratamiento del tabaquismo se puede
disminuir la presión asistencial de las escasas unidades de tabaquismo
existentes, de forma que puedan atender, con mayor prontitud, aquellos casos en
los que los médicos de familia se encuentren desbordados o que por las
características del fumador le sean más propios (intentos previos de abandono de
tabaco fallidos a pesar de un tratamiento correcto, pluripatología que complique
el tratamiento sustitutivo, efectos adversos con la terapia farmacológica
utilizada, grupos de riesgo, etc.).